CAMINAR Y PEDALEAR CON DIGNIDAD: UN DERECHO PARA TODOS
Esther Soto
Vicepresidenta de FICVI, coordinadora de proyectos del Colectivo Gabi Bici Blanca y hermana de Gabi Soto (víctima vial mortal en diciembre 2020)
En X: @GabiSotoBiciB
En Facebook: Gabi Bici Blanca
En Instagram: @Ficvi_oficial / @chanssoto
La Semana Mundial de la Seguridad Vial nos invita a reflexionar sobre la importancia de crear entornos seguros y accesibles para todos, especialmente para aquellos que se desplazan a pie o en bicicleta.
Las calles son el corazón de nuestras ciudades, espacios donde la vida urbana se desarrolla en todo su esplendor. Sin embargo, para muchos, estas mismas calles pueden convertirse en lugares de miedo y vulnerabilidad. Los peatones y ciclistas somos los más vulnerables en las calles y carreteras, y nuestras vidas dependen de la empatía y la responsabilidad de los conductores.
Pero ¿por qué debemos ser nosotros quienes nos adaptemos a las condiciones de la infraestructura vial? ¿Por qué no podemos disfrutar de calles seguras y diseñadas para todos? La forma en que percibimos y diseñamos el espacio público tiene un impacto directo en la calidad de vida de peatones, ciclistas y especialmente de los más vulnerables: infancias, personas con discapacidad y adultos mayores.
Necesitamos calles con infraestructura adecuada, aquella que piensa en cada actor del espacio público, con carriles seguros y señalización clara. Necesitamos políticas públicas que prioricen la seguridad vial y promuevan la movilidad sostenible.

Frecuentemente cuando hablo de estos temas, surge la pregunta: ¿Qué podemos hacer? Y yo creo que una forma de involucrarnos y ser agentes de cambio es aceptando que las calles se comparten y que todos tenemos el derecho de desplazarnos como prefiramos, participando en iniciativas comunitarias para mejorar nuestras calles, apoyando y atendiendo políticas y proyectos que promuevan entornos seguros, y sobre todo hablemos de la importancia de la seguridad vial en la sobremesa con la familia, en la escuela con nuestras infancias, en el gimnasio con los amigos y en el café con los colegas.
Porque la seguridad vial no es solo responsabilidad de los conductores o de las autoridades; es un tema que nos involucra a todos como comunidad. Al hacer visible la realidad de nuestras calles y carreteras y hablar sobre un rediseño del espacio público podemos lograr cambios significativos y crear entornos más seguros y acogedores para todos. Dejemos de pensar que estos entornos son un lujo porque realmente son una necesidad: para las infancias, que merecen crecer en un espacio donde puedan jugar y moverse sin temor; para las personas con discapacidad, que enfrentan barreras adicionales en su vida diaria; y para las personas de la tercera edad, que tienen derecho a disfrutar de la ciudad sin miedo a ser atropellados o lastimados. Para ti y para mí que nos espera alguien en casa, que a diario salimos y vivimos en mayor o menor medida, violencia vial.
Como una persona que ha vivido un siniestro vial y vive con la pérdida de un ser querido, los invito a buscar esos cambios y crear un espacio seguro y accesible para todos, y no olvidar que caminar y pedalear con dignidad es un derecho para todos.
Share this content: