Ciudades Invisibles: 8M y la Experiencia de la Movilidad Femenina
Revelando las voces silenciadas: un recorrido por las vivencias y los retos de las mujeres en su movilidad cotidiana
Por: Adriana Zenteno Rizo
X: @AdrianaZentenoR
IG: adri_zentenor

“Me levanto a las 4:00 de la mañana para salir a las 4:45 am de San Francisco Tepojaco, en el Estado de México, rumbo al metro Rosario. Salgo en plena oscuridad y lo primero que hago es persignarme y rezar la siguiente oración: padre mío si tienen ojos que no me vean, si tienen boca que no me hablen, si tienen manos, que no me agarren, si tienen pies que no me alcancen, no permitas que me ataquen por la espalda. Amén. A esas horas, los camiones ya vienen llenos, los hombres vienen sentados, durmiendo, mientras las mujeres venimos paradas. Se sube una persona de la tercera edad y no le dan el asiento; el chofer viene manejando a veces muy lento, a veces a exceso de velocidad, haciendo carreras o con la música a todo volumen. Llegamos, con el favor de Dios, al metro Rosario y luego me dirijo al metro Río San Joaquín, para llegar finalmente a mi destino después de tres horas y media de camino. De regreso, a prepararme de nuevo para la misma excursión… una verdadera pesadilla.”
Esas son las palabras que describen el viaje cotidiano de Bety, la persona que me apoya en las labores de mi hogar, desde hace más de una década, y a quien agradezco infinitamente por todo su apoyo.
En el marco del 8M, Día Internacional de la Mujer, es crucial reflexionar sobre las vivencias de las mujeres mexicanas en sus trayectos cotidianos. Son muchas las que como Bety, enfrentan desafíos y desigualdades profundas. El acoso, la violencia sexual y la inseguridad en el transporte público son experiencias comunes. Además, la falta de infraestructura adecuada, como iluminación y espacios peatonales seguros, aumenta su vulnerabilidad. Los viajes multifuncionales de las mujeres, frecuentemente con niños o personas dependientes, la exponen a riesgos adicionales en cruces peligrosos o sin infraestructura adecuada.
El modelo de movilidad tradicionalmente centrado en el automóvil y en las necesidades masculinas han ignorado las particularidades, necesidades y temores de ellas, de nosotras, en nuestra movilidad cotidiana.

Retos y posibles soluciones
- Datos y Diagnósticos: recopilar datos desagregados por sexo para comprender mejor las necesidades de movilidad y seguridad vial de las mujeres.
- Infraestructura segura: invertir en infraestructura que garantice la seguridad de las mujeres, como iluminación, cámaras de vigilancia, espacios peatonales adecuados y cruces seguros.
- Transporte público seguro: mejorar la seguridad en el transporte público, capacitar al personal, crear mecanismos de denuncia efectivos y diseñar rutas que consideren las necesidades de las mujeres.
- Participación Ciudadana: Las mujeres deben participar activamente en la planificación y diseño de políticas de movilidad y seguridad vial.
- Educación y Sensibilización: Es crucial promover campañas de educación y sensibilización para prevenir el acoso, la violencia sexual y los comportamientos de riesgo en espacios públicos y viales.
- Enfoque Integral: La seguridad vial con perspectiva de género requiere un enfoque integral que aborde tanto la infraestructura como los factores sociales y culturales que contribuyen a la inseguridad.
Llamado a la acción
Los gobiernos estatales y locales tienen un papel fundamental en la transformación de la movilidad y la seguridad vial desde una perspectiva de género. Para lograrlo deben:
- Implementar políticas públicas con enfoque de género en materia de movilidad y seguridad vial.
- Asignar recursos suficientes para la creación de infraestructura segura y la mejora del transporte público.
- Promover la participación ciudadana de las mujeres en la toma de decisiones.
- Garantizar la aplicación de la ley y la sanción de conductas que atenten contra la seguridad de las mujeres.
- Generar alianzas con organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y otros actores clave para impulsar acciones conjuntas.
La movilidad segura y equitativa es un derecho fundamental de todas las mujeres. Es hora de construir ciudades más inclusivas y justas.
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