Llantas

Con mucha frecuencia se ven circular vehículos con una llanta baja consecuencia de no revisar habitualmente la presión. Fíjese usted bien y verá en un trayecto común cuando menos a un automóvil llevar una llanta un poco baja.

Y es que a veces por las prisas o por distracción se nos olvida que las llantas, al ser el único contacto con el suelo, son el punto de seguridad más importante de un automóvil, y puede pasar mucho tiempo y muchas visitas a las gasolinería sin que les midamos la presión.

En los automóviles comunes las presiones recomendadas por los fabricantes varían entre 28 y 40 libras por pulgada cuadrada (de 2 a 2.8 BAR) según el tipo de llanta, la carga y el vehículo.

Una llanta baja produce mayor rozamiento contra el pavimento, lo que se traduce en incremento en la temperatura del hule, desgaste acelerado en los hombros, mayor consumo de combustible, imprecisión en el control, entre otras cosas. De hecho, es más fácil tener una llanta ponchada en carretera por baja presión que por cualquier otra causa.

Por otro lado, es normal que una llanta pierda un poco de presión con el tiempo. Por eso revíselas en frío cada dos o tres semanas. No importa si le pone un par de libras de presión de más. Esto puede hacer algo más dura la sensación de la suspensión, pero permite un poco más de tolerancia a la pérdida de aire y soporta mejor el peso de acompañantes o carga ocasionales.

Paco de Anda Orellana
Enero 2008
Revista Automóvil Panamericano

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