Casco de motocicleta
Por una o por otra razón esta vez tenía que escribir de motos. Hace unos días un hecho desafortunado me confirmó el tema. Presencié frente a mí el atropellamiento a un motociclista, típicamente de un muchacho repartidor de pizzas.
En varias de las ciudades de nuestro país el crecimiento del parque de motocicletas ha ido aumentando considerablemente y con él, los accidentes relacionados a las motos. Las motos son vehículos muy económicos en consumo de combustible, ocupan poco espacio al circular y al estacionarse y son sumamente versátiles y útiles para la movilidad de una o dos personas. Sin embargo, por no contar con una carrocería para proteger a los ocupantes, éstos son mucho más vulnerables a los daños que provoca un accidente.
La única protección con la que cuenta un motociclista es un casco bien ajustado y un overol de cuero, botas y guantes. Lo común es el casco pero pocos conductores y pasajeros de estos vehículos usan los adecuados o los usan correctamente.
El muchacho de la pizza sí traía casco, pero, como muchos, no llevaba las correas ajustadas. Al momento del golpe el casco salió despedido al rebotar contra el cofre del vehiculo que lo impactó. En seguida, voló el muchacho quien golpeó fuertemente con la cabeza. Al final la moto. Me detuve para atenderlo. Llamé a la ambulancia, al número local de mi colonia, y lo mantuve consciente hasta que llegaron las asistencias. No lo moví del lugar para evitar mayores lesiones.
El accidente no fue casualidad. Rebasó un vehículo sin ver que al que cruzaba ya le habían dado el paso. Si hubiera traído el casco bien ajustado, las lesiones del brazo y la pierna hubieran sólo requerido una limpieza y desinfección que tardaría una hora. Sin embargo, es posible que haya tenido alguna fisura en el cráneo, varios puntos en la frente, boca y ceja y nuevos dientes. Le costó barata la flojera de no ajustarse las correas.
Paco de Anda O.
Julio 2007
Revista Automóvil Panamericano
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